Encuentro cierto placer en la melancolía, el clima gris, los interiores mojados, la comida sin sal, las palabras ausentes. Últimamente hablamos más con los ojos y las manos, como si el silencio no callara nada, como si el romanticismo fuera lavar la ropa y no tener dinero para cereal en caja. Cada vez tengo menos boca y más miradas insistentes. Quizás el deseo hable por los dos, como la querindanga habanera del coronel, "dotada de una escandalosa prolijidad gritona en los placeres conyugales" (Lezama Lima).
El vino barato que fluye lentamente, te lavas los dientes y me sirves más uno, creo saber exactamente lo que buscas, aunque nunca esté de menos sorprenderse. Uno a uno van cayendo los días de abrazo fuerte, las noches alegres aún no duran para siempre.
Cómplice de la próxima ausencia
la lejanía está hoy más cerca;
el tren sigue
[salta!]
valiente.
ç
Hola! Gracias por poner un link a mi blog ^^
ResponderEliminarMe apunto el tuyo.
Saludos!
como si el romanticismo sólo se encontrara en los pequeños detalles del cotidiano (a lo otro le llamaría yo teatro)
ResponderEliminarHola alvaro :)
ResponderEliminar!
..tienes razón poli, la poesía está en las marcas generales
abs
ç