4 ene 2010

Mi lugar más querido del 2009 es chiquito.

Con sus cielos mojados y su invierno–casi-nunca-triste. Con sus calles secretas y sus campanas gritonas.. es muy muy bonito. Comer pasta, sonreír caras coloridas, caminar sobre adoquines, tomar fotos amarillas. Acordeón, cookies, tiendas vintage, fiestas políglotas, familias acogedoras.. son sus principales atracciones turísticas.
Su piel es más bien delicada, húmeda. Su centro es como el círculo de felicidad que solamente encuentras en la rutina canina de karenin, con sus pequeños saltos siempre iguales y sus gestos conocidos. Es de esos lugares redondos que no te dejan ir. Con la atmósfera de tranquilidad y baile de mariposa nocturna del final de la Insoportable levedad del Ser, donde Tomás descubre que es feliz. Sin la presión de “tener una misión”, sin el es muss sein de revelar el mundo. (Y yo por qué tanta seriedad en mis decisiones?). Cómo quisiera quedarme ahí haciendo cualquier cosa.
En otoño sus árboles se visten de rosa neón. En las noches invernales a caballo entre sábanas y estrellas, su frío no es más frío ni su gris más gris. Muero por sentir su primavera, el verano será más al sur. Estar ahí, me gusta pensar que estoy ahí. En su vino que te abraza y su carrusel. En él.

-Algunas veces-nada importa-si estamos juntos-en la última estación-

ç

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